viernes, 13 de octubre de 2017

EL ANTIGUO BAR DE LAS 3 CARABELAS

Si tuviéramos que encontrar alguna semejanza entre Londres y Sevilla, seguramente deberíamos apostar por la existencia de dos ríos que fueron y aún siguen estando entre los más importantes del orbe. Quizá poco más, pues la cuidada capital británica se parece muy poco a nuestra hispalense ciudad, dejando ésta algunas huellas en lugares como el British Museum, donde encontramos añejos documentos sevillanos de Pascual de Gayangos, o el famoso y tradicional Trafalgar Square, nombre éste bautizado a la sazón de la victoria inglesa en la famosa batalla naval celebrada en 1805 cerquita de los Caños de la Meca. Pues en dicha plaza londinense se encuentra la National Gallery Picture, poseedora de un par de obras del sevillano Diego de Velázquez. Si a lo anterior unimos la abundancia de palomas, nos iríamos acercando más al panorama hispalense, muy de algunos de nuestros parques más importantes como el de María Luisa o el de Murillo, por donde encontramos el Paseo de Catalina de Ribera, anexo a nuestro Alcázar, sólo que el paralelismo de parte de esta zona con el londinense mencionado, deja que desear en algún que otro aspecto....

Los ingleses, muy dados a la conservación de sus espacios tradicionales -ya sean de gran o escaso valor, contrasta con la particular y secular visión sevillana de borrar de la faz local cualquier construcción mientras que exista la oportunidad para ello. Perpetrar pequeños atentados sobre fábricas no valoradas por las leyes protectoras del patrimonio, no deja de resultar un deporte orientado al beneficio económico mientras se pueda pasar desapercibido en ello. En este caso, al parecer, es nuestro consistorio quien posee, para este caso en cuestión, la patente de corso.

Nos encontramos ante el otrora popular Bar Las Tres Carabelas, uno de los establecimientos - kiosco que se establecieron en el margen colindante a Jardines de Murillo - Paseo Catalina de Ribera, a la orilla del tramo de Menéndez Pelayo, unos metros antes de llegar frente al Hotel Alcázar y al posterior hueco donde estaba el desaparecido Ambulatorio de Socorro Prado. La perspectiva aérea nos ayudará mejor a localizar el lugar:

En realidad, este establecimiento es el único que aún resta ( en ruinas y en obras al parecer detenidas ) de la hilera de quioscos similares que abundaban en la misma zona, como fueron el Al Sur y el Cristales, figurando este último muy cerquita del de Las Tres Calrabelas, demolido hace muy poco tiempo y que, al igual que el resto presentaba un estado de total dejadez, llegando a haber estado ocupado por ocupas. Veamos una escena reciente que abarca en último término el de Cristales antes de su derribo, y en el primero el Carabelas ya abandonado. Entre ambas construcciones, se yergue un pino que pudiera ser de principios del XX: 

Fuente fotografía de abajo a color: sevilla21, autor Nautilus.

Precisamente, si pasamos los restos del Carabelas, se aprecia el armazón en ladrillo visto de lo que será una nueva sede que servirá como taller y alquiler de bicicletas, en la que algunas empresas colaborarán para gestionar lo que será otra nueva herramienta turística para una ciudad más que saturada de bicicletas y de toda clase de pequeños vehículos tipo tandem, scooters, etc.

El establecimiento de las Tres Carabelas, según los datos que disponemos, parece ser que pudo haber sido construido en la segunda mitad de década de 1960. Eran tiempos en que la ciudad pese a su fuerte crecimiento, aún gozaba de mucho espacio libre, incluso por este visitado y transitado sector, disfrutando este puesto de un enorme auge hasta la década de los 80. A partir del siguiente decenio, la botellona obligó al cerramiento de los jardines a partir de ciertas horas nocturnas, conllevando el decaimiento del sitio.

La perspectiva de abajo, presenta una terraza preciosa, con sabor funcional y marinero, abierta y con puntos de luz concentrados en las amplias cristaleras. Los veladores, en asientos de metal, ofrecían el sosiego necesario a un conjunto sencillo y espaciado. La imagen pudo haberse realizado a principios de los 70:

Otra escena interesante era la formada por la representación en hierro de las tres Carabelas, esculturas que al parecer, según Julio, el propietario argentino que tenía el kiosco de chucherías y helados del paseo, fueron arrancadas del bar por sus antiguos dueños. Al menos hemos recuperado una perspectiva de cada figura:

En este 2016, sin que haya leído noticias recientes sobre ello, se supone ha expirado el ultimátum del Ayuntamiento a la propiedad del pequeño edificio, para que se ejecutaran unas reformas de restablecimiento que no se han ejecutado. La Empresa de Terrazas de Sevilla S.L. quien solicitó la licencia para explotar como terraza bar, y reparar este kiosco a partir de 2011, dejó el sitio en deterioro. Los dueños del viejo bar renunciaron a la concesión administrativa el 30 de julio del 2015, por lo que la Gerencia de Urbanismo comenzó a tramitar la recuperación del local. Es decir, Parques y Jardines debió o debe ( si ha existido algún tipo de moratoria ) recibir informes sobre unos arreglos para restituir el edificio a como se hallaba antes de la concesión para aceptar la renuncia presentada por la empresa adjudicataria, que a simple vista a día de hoy, no llegamos a percibir finalizados por la concesionaria, con tal de que el mismo consistorio destine este espacio para jardineros y barrenderos.

Pero sea cual sea el destino del resto del kiosco de las Tres Calaveras, es algo que jamás volverá a ser igual. Una vez más, ayuntamientos y empresarios abandonan lo que durante décadas fue, sin preocuparse por mantener unas simples paredes, un techo y unos cuantos decorados. Como los ingleses con el Argyll Arms de Londres, o con las viejas fábricas de Manchester, vamos....




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