viernes, 13 de octubre de 2017

LA RESOLANA: ALGO MÁS QUE UN SITIO DE TRÁNSITO ( 2 )

Continuando con los bloques dedicados a la sevillana calle Resolana, en esta ocasión seguiremos intentando reflejar lo que fueron otros focos industriales de la zona, que en su momento llegaron a hacerse populares por su trascendencia y tradición. En este contexto, hallamos la Fundición de Domingo de la Prida, justo en el número 40 de la vía. Para realizar este reportaje hemos entrevistado a uno de los nietos de la empresa, D.Joaquín de la Prida, quien cortesmente nos ha proporcionado la información que a continuación exponemos, en espera a que recibamos por su parte una exposición más amplia sobre lo que fue esta fábrica, incluyendo asimismo otras imágenes.

 " Domingo de la Prida Álvarez, jerezano y criado en la Casa Cuna de la ciudad del vino, donde obtuvo notables conocimientos acerca del oficio de fundidor, dejó su localidad para establecer en la sevillana calle Lumbreras un local de fundición y cerrajería artística. Con un capital de 4.800.000 pesetas, en 1916 adquiere la nueva casa de la Resolana, edificio éste construido por uno de los discípulos de Aníbal González (tal vez Rafael Arévalo, amigo de uno de los hijos de Domingo).

En 1931, debido al enorme volúmen de trabajo que iba adquiriendo la fábrica, De la Prida optó por ubicar la fundición en Bellavista, pero, eso sí, manteniendo las oficinas de Resolana.

Su producción es muy extensa y variada: ante la Exposición Iberoamericana de 1929, Domingo de la Prida se encargó bajo la dirección de Aníbal González de realizar las farolas de la Plaza de España. También encontramos la verja interior de la Fábrica de Tabacos, la cerrajería del edificio de Rafael Moneo de Previsión Española frente a la Torre del Oro, así como tapas de alcantarillado y compuertas para riego, guardaesquinas, veladores, etc. Fuera de Sevilla, otras realizaciones interesantes fueron el reloj de hierro que se encuentra entre las calles Lacería y Larga, en Jerez de la Frontera, elaborado en los años de 1930. En 1931, la verja de hierro que daba acceso a los Jardines Municipales de la Línea de la Concepción, sustituyó a la muralla de mampostería fue adquirida a la empresa de Domingo de la Prida Álvarez, de Sevilla, por 21.720 pesetas."


Arriba, edificio de Domingo de la Prida. A su derecha se perfila el desaparecido taller de reparación de automóviles Orden. Corría el año 1978. Por la Resolana todavía pervivían industrias y recuerdos de gran sabor autóctono y tradicional. Abajo vemos como el edificio se conserva en la actualidad por el exterior. Aunque sus nuevos propietarios intentaron aplicar otras reformas, las leyes respetaron su catalogación. Pese a todo, evidentemente no es la visión añeja de otra época:




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