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viernes, 13 de octubre de 2017

PERSPECTIVA SOBRE LA ALAMEDA DE LOS 70 Y 80

La Alameda de Hércules sevillana no guarda ni por asomo la configuración que fue mostrando desde finales de los años treinta hasta la incluso de fines de la década de 1980.

El contexto y entorno del gran bulevar sevillano que yo vivi y conocí, era un lugar en el que predominaba un mobiliario de cierta estética costumbrista, el cual había ido abandonándose progresivamente; todo ello bajo la anuencia de las sucesivas corporaciones gubernamentales, quienes a lo largo de sus mandatos trazaban continuos proyectos orientados a cambiar la zona, en aras de mejorar la habitabilidad del lugar y, de camino, especular con el suelo. Sitio éste, tal como decíamos antes, dejado de la mano de Dios. Sin embargo, un espacio tan extenso en las puertas del Centro de la Ciudad y dentro del Casco Histórico, ofrecía un hermoso bocado para la especulación urbana y de suelo, en líneas generales.

Pero en este blog nuestra intención es recuperar la memoria de la Sevilla de los años 70 y 80, dejando atrás la Alameda Histórica: la romana, la renacentista de Conde de Barajas...o sin ir más lejos, aquella floreciente que conocieron nuestros abuelos o bisabuelos, y sobre la que se ha escrito tanto.
Debemos de centrarnos en la Alameda de la Transición Española; la Alameda de tierra con los parterres y las verjas, dividida en tres secciones desde 1939; de los antiguos prostíbulos; del Casino Ferroviario donde por la noche se establecían partidas de póker que por aquel entonces estaban prohibidas; de aquellos personajes populares como el "Joseliqui" o María "La tonta"; de Chispitas, de la cafetería Las Maravillas; de los domingos solitarios....



Arriba, foto-postal de un extremo Alameda de Hércules, realizada desde el antiguo y desaparecido colegio San Luis Gonzaga, el cual alberga actualmente una pizzería, aunque conserva gran parte de la fachada primitiva. Esta imagen puede datar de finales de los años 60, sin embargo la tipología es la misma que se conservó hasta la última reestructuración de la Alameda, a mediados de la década del 2000. Ya en los años 70 y 80, la superficie contininuaba siendo de tierra arenosa amarillenta, mientras que los parterres y setos estaban en su mayoría secos, al igual que la imagen del jardín rectangular central. Sin embargo la misma configuración continuó durante años y años.

 
Actualmente, sólo los hércules permanecen intactos, al igual que los leones del otro extremo, mientras que 
sobrevive una cantidad de árboles mucho menor al que hubo entonces, siendo muchos de ellos derribados.



Arriba, una imagen del desaparecido Cine Ideal, tomada en 1978. A principios de los años 90, este histórico Cine de Verano, situado en la C/ Jesús del Gran Poder, aún era comparable en solera a los también desaparecidos Santa Catalina o el Alfarería trianero, fue un lugar lúdico en las noches del estío sevillano. Tiempos para películas de Bruce Lee, Terence hill y Bud Spencer, allá por los 70 y 80.... Casi frente a él se hallaba una Casa de Las Sirenas totalmente abandonada y en estado ruinoso; hace algunos años fue restaurada en su totalidad, siendo ahora un edificio perteneciente al Distrito del Ayuntamiento de Sevilla. Sin embargo, aunque la fachada del Cine se conserva (a excepción de la puerta de entrada y el portalón de su derecha), ahora es una vivienda. El Cine Ideal fue inaugurado el 27 de noviembre de 1922. En 1985 estuvo a punto de ser derribado, ya que el PGOU contemplaba prolongar la calle Becas a través del Cine Ideal y salir a la calle Sta. Ana.

Escena tomada en 1978. La imagen se compara con la siguiente, ya actual (abajo). Vemos un día cualquiera en la vida de La Alameda, con los proxenetas paseando en Niño Perdido y Joaquín Costa. Al fondo del todo, en la derecha observamos parte de lo que fue la nueva whiskería "La Vaquita" -con el letrero de cerveza "Águila dorada"-, que se trasladó al número 18 hasta 1981. Vemos un Seat 127 a la derecha de la calle, justo pegado a la entrada del desaparecido bar "Seire". Sabor añejo de unos tiempos que no volverán.
La primera fotografía, realizada el año pasado, muestra al fondo un antiguo prostíbulo que en 2009, fecha a la que corresponde la imagen, ya estaba cerrado, mientras que actualmente (2011) es una casa ya reformada en la que pone el cartel de "se vende". A la izquierda también había otro par de" casas de putas", concretamente dos, ya en deshuso y en espera de la piqueta o de las reformas. La casa del fondo, concretamente el número 20, fue, con una configuración distinta, la famosa whiskería "La Vaquita", que sufrió un incendio el 19 de enero de 1973, falleciendo en ella seis personas: cuatro chicas de la barra, el encargado y un cliente; cerrándose de esa forma una de las crónicas negras de La Alameda. Según gentes del lugar que vivieron aquellos hechos, todo sucedió por un problema surgido entre un visitante y una de las camareras del local. El cliente, tras ser expulsado, juró volver para vengarse. Poco tiempo tardó en cumplir su amenaza, ya que regresó con una lata de gasolina con la que roció la entrada del establecimiento, generándose un incendio que provocó las muertes
Otro de los cambios que se efectuaron en La Alameda, afectaron a edificios que se hallaban abandonados, mientras que otros locales de negocios particulares que por aquel entonces duraban muchísimo, también desaparecieron con el paso de los años. Un ejemplo claro, fueron el antiguo Colegio de párvulos y de hasta tercer curso de Enseñanza General Básica San Luis Gonzaga, que era un edificio del Siglo XIX, esquina Trajano-Alameda, justo enfrente de la antigua academa "Realito", fue cerrado en el año 1978. Otra empresa que estuvo destinada al cierre, fue el establecimiento de quinielas Chispitas -muy popular por la imagen del gato negro-, el cual cerró sus puertas casi a finales de los 90. A la izquierda, esquina del San Luis Gonzaga, ya abandonado en 1981 y en el que se colgaban por aquel entonces carteleras de cines como los Regina, Apolo, Cervantes, Trajano, Multicines Alameda, etc. A su izquierda hubo una barbería también cerró allá por el 80. En la actualidad es un restaurante-pizzería; abajo, Chispitas, en 1972.
La configuración de los acerados de la Alameda actual, al igual que otras decisiones municipales, finiquitaron también otros elementos curiosos, tales como las paradas del autobús así como los quioscos de la zona, siendo estos últimos cambiados de lugar y de estética. En la imagen de abajo, vemos la parada de los buses que iban a Pino Montano, en 1980 ( y San Jerónimo, así como un kiosko y unos árboles que ya no existen. A la derecha y al fondo, al final de la acera, se hallaba el también desaparecido bar-restaurante Las Maravillas, el cual se mantuvo cerrado desde la primera mitad de los 90, hasta que fue sustituido por un local mucho más impersonal para la zona. Al frente del todo, la administración de quinielas Chispitas.

EL MERCADILLO AMBULANTE: DE LA ALAMEDA AL CHARCO DE LA PAVA

1978 fue el año en que de una forma inesperada se fueron colocando los primeros puestos ambulantes en la zona de la Alameda los domingos por la mañana. Aquellos primeros asentamientos fueron poco a poco extendiéndose por el bulevar hasta terminar por ocuparlo por completo a principios de los años 80.

El mercadillo ambulante tuvo larga vida, pues hasta el 2002 mantuvo su cita semanal. Casi veinticinco años de existencia fueron borrados de un plumazo y los vendedores se vieron obligados, por decisión del Ayuntamiento, a tener que trasladarse provisionalmente a Torneo. De allí pasaron al Charco de la Pava, para posteriormente asentarse cerca del Estadio Olímpico.Sin embargo, durante su transcurso, el mercadillo proporcionó muchísima vida a la Alameda sevillana. Los bares de la zona hacían su negocio nada menos que en domingo, y los transeuntes podían pasear y hacerse con antiguedades o artículos de segunda mano.Abajo, escena habitual de un domingo por la mañana del año 1979, en la Alameda. Con los Hércules al fondo, el mercadillo enriquecía con su vida al bulevar alamedano, en aquellos solitarios domingos. Ya hace años que dejó de existir.


LOS QUIOSCOS QUE DESAPARECIERON

Otros elementos predominantes durante los años 70 y 80, fueron los kioskos. En aquella Alameda existieron más de una decena, los cuales recorrían el bulevar en toda su longitud. Normalmente solían ser de color verdoso, verde y blanco, otros inclusive de metal plateado a partir de la segunda mitad de los años 70.

El mundo de las leyendas urbanas, con el paso del tiempo, también llegó al mundo de la Alameda. En concreto, una historia popular fue la de un kiosko que durante muchos años se halló ubicado cerca de la Casa de Las Sirenas; en dicho establecimiento, por lo visto, se proporcionaban pastillas anticonceptivas sin receta médica.

 Ya en la década de los 90, la mayoría de los quioscos fueron desapareciendo.A principios de 2000 las órdenes municipales sobre el cambio de estética fue afectando a estos negocios, los cuáles fueron cambiando su configuración; mientras que también paralelamente se les fue otorgando otra ubicación. Abajo vemos el antiguo kiosko de Maruja, en 1978, que últimamente permanece un poco más allá de su lugar habitual. Debajo de la foto, el quiosco en la actualidad.


 Otros de los quioscos habituales: el de la "Sorda" (arriba). En 1974 se hallaba, según la imagen, frente a Chispitas, entre la calle Amor de Dios y el comienzo de la Alameda; hoy en día es la esquina de un derribo abandonado desde hace años. Se mantuvo hasta principio de los 90, pero ya cerrado en sus últimos años. Abajo, veremos el kiosko de Manuel, propietario durante muchos años de este puesto. Hasta 1976 se hallaba justo al lado del Casino ferroviario, hasta la construcción del enorme edificio color blanco que sustituyó a unas casas antiguas, y que aún permanece; por lo que fue llevado al frontal del Casino. Con ese color metal se mantuvo hasta su retirada del lugar, en 2010.


EL CAMBIO DE LA FISONOMÍA: OTROS NEGOCIOS DESAPARECIDOS

 La evolución de muchos locales de la Alameda, fue algo que a partir de la segunda mitad de los 90 cambió la fisonomía del entorno. Algunos recordarán los Recauchutados Cala, la barbería que estaba en el edificio del colegio San Luis Gonzaga, o la papelería que se hallaba en la antigua Academia de Realito.

Arriba, Recauchutados Cala, que cubría el principio de la Alameda, haciendo esquina con la calle Barco. Era uno de los talleres que permanecieron durante años en la zona, hasta que a finales de los 80 dejó de existir. Anteriormente, fue la desaparecida taberna "Los Majarones". Pese a que la imagen es en B/N, la parte del local era amarilla con franjas azules. En la actualidad (imagen de abajo) su espacio está ocupado por un bar de estética gay.
En las imágenes siguientes, perteneciente al año 1978, veremos el antiguo Casino Ferroviario, que existió como tal hasta finales de los 80. Posteriormente se cerró durante algunos años hasta que a principios de 2000 se convirtió en un video o dvd club, tal y como se conoce actualmente. Ya desde los años 40, el Casino figuraba en la Guía Gómez Zarzuela como lugar de recreo y asueto para los jubilados ferroviarios. Una vez que cerraba al final de la jornada, en la parte de arriba se hallaba un garito en el que se establecían timbas de cartas, allá en los 70 y en parte de los 80, cuando el juego estaba prohibido.


Para finalizar el primer bloque sobre la Alameda, a continuación una joya, un reportaje de Juan Sebastián Bollaín, realizado en 1978, que trata sobre la vida cotidiana en la Alameda, en vistas a uno de los proyectos del Ayuntamiento de entonces cara a la remodelación del bulevar. Pese a que aquellos planes no se llegaron a realizar, al final lo consiguieron. El convertir la Alameda en un lugar lúdico y habitable le cambió la configuración, pero también la identidad, ya que el sosiego y la sensación de estar en un lugar, en un "submundo" dentro de la ciudad, se perdieron.











EL VIEJO CUARTEL DE LA ALAMEDA

Si tuviéramos que escribir un recopilatorio sobre la vida cotidiana de la Alameda de Hércules desde, cuando menos, el comienzo de la década de los sesenta hasta principios de los noventa, que es el período que principalmente abarca el objeto de este blog, habría material para escribir un enorme vademecum. Labor casi imposible de realizar. Pese a los inconvenientes, hace dos años que publicamos un recopilatorio que expusimos en este portal con una primera parte sobre ello:

Desde aquel tiempo hasta hoy, hemos seguido haciendo acopio de materia como para continuar la obra sobre aquella Alameda, la cual consideramos nunca volvió a ser la misma de la de antes; esa globalización que ahora se acepta y de la que apenas se habla, que acabó por matar aquel "gusanillo de la tranquilidad" que tuvo Sevilla hasta hará poco más de dos décadas. Ahora, un sinfin de rostros de cualquier lugar, a cualquier hora, ocupan el protagonismo de ese espacio conocido por la Alameda de Hércules. Camino, estorbado entre la gente que en todos los sentidos cruzan el bulevar. Las calles adyacentes se hacinan de coches, motos y bicicletas. Por fin, encuentro un espacio para el asiento, enciendo un cigarrillo y, expuesto a que los desconocidos irrumpan mi rincón de paz pidiéndome tabaco, descanso la mirada más allá de la Casa de las Sirenas....

Es la confluencia de la esquina de la calle Lumbreras y Alameda ( ahora Mastín ), donde se ubica ese mamotreto de edificio, la Jefatura de Policía, hombre. En el 2006 lo colocaron para rellenar un solar que durante muchos años careció de una utilidad concreta pero que sirvió para todo. Hablamos de un espacio que a partir de finales del siglo XIX albergó también otra Comisaría - Cuartel. En los primeros días de la Guerra Civil, un bando de Queipo de Llano instó a los sevillanos a depositar sus armas en aquel edificio. Parece ser que la Alameda de Hércules, en sí no fue un foco muy importante de resistencia ante los sublevados, sobre todo si lo comparamos con la cercana zona de San Julián o el Pumarejo, por poner un ejemplo. Sin embargo, en los primeros días del Alzamiento, las tropas republicanas intentaron resistir a los nacionales de manera infructuosa, en aquel Cuartel de la Guardia de Asalto.   

No obstante, la Alameda, que casi siempre había sido un espacio deprimido y obrero, a tenor de su amplitud sirvió de plataforma aglutinadora de la masa social que protestaba. Abajo, dos manifestaciones, en 1915 y 1922. Fuente de prensa: periódico "Mundo Gráfico": 


Un vecino de la Alameda, Antonio Fernández García, recordaba hace años que "el antiguo Cuartel de la Policía Armada tenía un edificio de dos plantas, esquina a la calle Lumbreras, perfectamente en línea con el resto de las aceras de ambos lados, más un adosado a dos aguas de un techo, propio de un garaje, con una salida trasera a la calle Juan de Oviedo, que casi lindaba con el Corral de Esquivel". La siguiente imagen que podría tener medio siglo, nos enseña el edificio por la entrada principal Lumbreras - Alameda:
En la Postguerra, la Alameda de Hércules pasó una etapa de decadencia. Pero el Cuartel continuó ubicado en aquel sitio estratégico, controlando asuntos como la prostitución y la delincuencia. Abajo, vemos una fotografía aérea que muestra la alineación del Cuartel, Corral de Esquivel y Casa de Las Sirenas (aún con muchos elementos conservados), en el año 1944:

En 1965-66, la nueva Comisaría de Policía de la Gavidia - Concordia, pasó a sustituir las funciones del singular edificio de la Alameda; sin embargo, posteriormente, el viejo Cuartel se utilizó para albergar a familias humildes que esperaban la inminente ocupación de las recientes viviendas del Polígono Norte, hasta que se comenzó a demolir el 30 de noviembre de 1973:
En el resto de la década de los 70 y hasta casi mediados de los 80, el solar resultante del derribo del Cuartel sirvió para usos diversos, pero principalmente valió como almacén y venta de material sobrante y de chatarra. La siguiente visión cenital nos enseña -enmarcado en rojo- el estado en que se encontraba el resto del edificio, del que sólo se conservaba la tapia del perímetro y el Corral de Esquivel junto a la construcción donde se encontraba el concesionario de Automóviles Maraver. También es visible el solar que luego fue ocupado por parte del número 11 de la calle Becas. La fotografía pertenece al mes de agosto del año 1982:  
Sobre 1985 u 86, el solar en cuestión pasó a ser utilizado como campo de deportes preeminentemente, adecentandose las tapias y estableciendose varias pistas de futbito ( clickear en la imagen para ampliarla, se ven las porterías ). Algunos institutos y colegios cercanos al lugar, como el del conocido entonces Centro de Estudios Julio César, llegó a usar las instalaciones para juegos. La perspectiva nos expone un descampado de albero a todo color en septiembre del 85, el Corral de Esquivel, y, de nuevo, La Casa de Las Sirenas en la situación de abandono en que habitualmente se encontraba. Y más abajo, la entrada al recinto, ya en 1990:

Tras servir como lugar de salida de Reyes Magos y otros peculiares menesteres, este viejo paquete de suelo volvió a encontrarse con su antiguo destino: el de Comisaría, algo que se cristalizó en 2006. Era la puntilla que casi finiquitaba los restos evocadores de una antigua Alameda que no volverá: la del Rey de los Caramelos, el kiosko de los anticonceptivos prohibidos, o el Corral de Esquivel con aquel travesti sentado en la puerta, muy cerquita del antiguo cuartel. Pero todas esas cosas han pasado a ser parte de historias que sucedieron hace años y que habrá tiempo para contarlas en tu portal de sevilladesaparecida.com.

LA ALAMEDA DESAPARECIDA ( 2 )

La Alameda de los años que transcurrieron desde 1960 hasta 1990 aporta una enorme cantidad de material.  Ahora, traemos nuevas aportaciones, quizá menos extensas que las expuestas en el anterior capítulo que dedicamos al histórico bulevar sevillano, pero que consideramos no tienen desperdicio alguno; sobre todo, por que la actualidad nos trae alguna novedad muy reciente que nuestra línea obliga a dar fé de ella, la cual, junto a otros detalles conformarán  la segunda parte dedicada a LA ALAMEDA DESAPARECIDA.

1. ADIOS A AUTOMÓVILES MALAVER

Desde principios de los años 70 existió en la Alameda de Hércules, concretamente en un lateral de la Casa de las Sirenas, "Automóviles Malaver", negocio que estableció el antiguo taxista José Malaver, dedicado a la compra-venta de taxis, gestionando además todo el papeleo y documentación relacionada con el gremio de este servicio público.

Abajo, tres imagenes distintas de "Automóviles Malaver". La primera, de escasa calidad, tomada en 1978, con la Alameda en primer plano, con la superficie de tierra. Aún quedaba lejos la remodelación actual. La segunda y tercera fotografía, tomadas hace unos meses, antes del cierre de la empresa, nos enseñan dos perspectivas distintas.




Aunque la marca Malaver continuará a través de la familia de José, que ya tiene 80 años, se trasladará posíblemente a un polígono industrial, abandonando su lugar natural durante tantos años. José lamentaba que la actual reestructuración de la Alameda comenzada a principios de 2000, "impide exponer vehículos para su exposición. Esto antes no sucedía y ahora la venta se hace menos atractiva".

2012 ha significado el final de "Automóviles Malaver", el negocio más antiguo que sobrevivía en la Alameda de Hércules. En su lugar, un establecimiento de nuevo diseño que pese a que se ha publicitado a bombo y platillo, veremos cuanto tiempo dura. Atrás, quedaron imagenes como las que hemos visto, el último vestigio comercial de una Alameda pintoresca, ahora sí, desaparecida del todo.

2. EL FINAL DE LA ACADEMIA REALITO

Manuel Real Montosa (Sevilla -calle San Vicente-1885/1969), conocido popularmente como "Realito", comenzó a aprender flamenco con La Campanera, debutando en el teatro del Duque. Posteriormente actuó ante el Rey Alfonso XIII, llegando a poseer la Cátedra de Danza del Real Conservatorio de Música de Sevilla. Dio a conocer las sevillanas en Estados Unidos, Rusia o Inglaterra, entre otros lugares. Instaló su academia de flamenco, llamada Realito, a principios del siglo XX, en la calle Trajano, justo en un extremo de la Alameda de Hércules, cerca de su domicilio situado en el número 14 de la calle Feria.

Realito, fue muy amigo de los periodistas, llegando a actuar sus cuadros de baile durante más de cuarenta años en la caseta de Feria de la Asociación Sevillana de la Prensa. En su academia, llegaron a recibir sus enseñanzas los populares Rosario, Estrellita Castro, Carmen Sevilla, Antonio Ruiz Soler "Antonio", y hasta la mismísima Lola Flores.

Desde 1967, el maestro Realito cerró su academia. En su lugar hubo un bar, posteriormente una papelería. Cambios y cambios. En la actualidad, desde hace pocos años, en esta Alameda impersonal y con una identidad acorde a los tiempos de la globalización e indefinición que vivimos, existe un bar de tapas llamado Realito. Pero a nosotros lo que nos interesa es el recuerdo de, no sólo lo que fue la Academia Realito, sino también el hecho de que tras su desaparición, salvo hasta ahora, la fachada casi siempre mantuvo la misma estética. Ahora no interesa, aunque al menos se conserva la placa de aquello que fue y que tanto significó para el mundo del flamenco y de la Alameda de entonces.






CRÓNICAS DE LA ALAMEDA DESAPARECIDA ( 2 )

    DE UN DÍA QUE CAMINABA POR LA CALLE POTRO...

" La Alameda es la Alameda 
  porque es un puro desierto
La Alameda es la Alameda
 porque es un puro desierto
 Tristes están tos sus esquinas
     porque no pasan flamencos " 

El Pali 

No le faltaba razón al Pali cuando grabó aquella popular sevillana en 1968: la Alameda ya no era la Alameda. Entonces y desde la postguerra, el "rectángulo de Hércules" pasó por un período de progresivo abandono social, arquitectónico y cultural, que no comenzaría a cambiar hasta muchísimos años después. Sin embargo, todavía existen personas que conocimos parte de aquellos "decadentes" años alamedanos, denostados por muchos,  pero también tal vez añorados por una minoría, amante de la soledad y del sabor local que por aquel entonces ofrecía el bulevar, cincelado por rostros que reflejaban lo autóctono, en un dédalo de rincones y vacíos que el hombre del siglo XXI destruyó para siempre. Pero hay algunas cosas que, o bien felizmente no han cambiado, o las transformaciones no les hicieron perder el sabor de antaño....

Cuando paseo desde la calle Potro a la Plaza de la Alameda, a veces recupero algunas de aquellas sensaciones particulares, que fugazmente pasaron por mi infancia y adolescencia. Aquel espacio figura en uno de los extremos del bulevar, el cual posee asimismo una larga historia y una impronta aún sin desfigurar.

En el año 1875 fue rotulado por primera vez un tramo que ya se conocía desde 1408 como continuidad de San Lorenzo: el Potro, o del Potro. También fue aledaña, por su acera izquierda, a la calle de la Laguna ( Jesús del Gran Poder ), cerrando en el XVI la fachada posterior del colegio jesuítas de los Irlandeses. En 1856 el proyecto de Balbino Marrón, para regular y cerrar la Alameda por el lado sur, conllevó la construcción de dos manzanas de casas que conformaron Potro tal como actualmente se conoce:
El entrar desde Conde de Barajas a Potro y luego desembocar a ese entrante que forma la Plaza de la Alameda conforma un cuadro cuyos recuerdos se pierden en el tiempo. A continuación, Plano del proyecto de ordenación de la Alameda, de 1863, en el que ya vemos mencionada la Plaza:
La mayor parte de las fincas que colman Potro-Plaza, conservan el espacio que ocuparon y el mismo número: año 1895, que es el más antiguo ( Nº 8 ); 1912 ( Nº 6 ), 1910 ( Nº 7 antiguo ); mientras que el 9 es de 1964 y el 5 pertenece al 2007. En el 6, sabemos que el poeta Gustavo Adolfo Bécquer vivió entre 1850 y 1852, aunque la casa fue muy reformada en el año 1912. Respecto al número 5, creemos que tal vez allí durante los años 70 y 80 existió un prostíbulo que nos parecía indicar la frontera de aquella Alameda.  Abajo, la calle Potro en su confluencia con la Plaza de la Alameda, en la riada de 1961: a la derecha, el número 7, de 1910 ( hoy en día 12 de número de gobierno ); en el centro se distingue una accesoría / local con una persiana metálica donde tuvo el taller un zapatero muchos años; hoy en día, de aquella construcción sólo queda un tapial y el resto es un solar que espera la piqueta. Al fondo, detrás de la casa, se eleva un tejado que perteneció a un edificio posíblemente derribado o remodelado en los años 60 que sirvió de comisaría auxiliar, cuya entrada se encontraba por la calle Jesús del Gran Poder. Parte de aquella construcción se unía, también por atrás, a las casas que aparecen a la izquierda, demolidas para la construcción del Alameda Multicines.
A principios de 1977 se procede a inaugurar el Multicentro Alameda Multicines, concebido como el primer drugstore de la ciudad. La familia Hernández acertó en la construcción del local, figurando casi 40 años cita obligada para la tradición cinematográfica sevillana. Abajo, dos formatos de entradas, muy bonitos y personalizados: el primero de 1977, el segundo de 1986: 
En los bajos del local hubo varios establecimientos comerciales, entre ellos, un bar de zumos tropicales y una de las hamburgueserías pioneras en Sevilla: el Burguer Bravo´s. Recuerdos de días entre semana, poca gente, comiendo mi hamburguesa de veinte duros....
 Era, aquella Plaza de la Alameda: la del Bar Los Faroles, la del "hasta aquí llegó el agua", la del taller de Manolo, ¡ la del Casino Ferroviario Ferroviario ! ese edificio de 1900 que ahora es un video club, habiendo perdido gran parte de su personalidad de antaño, aunque la fachada es evocadora. Las siguientes imagenes nos transportan a otra época: En primer lugar, el desaparecido taller de Manolo, que ya forma parte del nuevo Bar Realito ( de la Academia ya hemos hablado en otro reportaje anterior ); más abajo, el Casino y una escena cotidiana dentro del mismo edificio:
En la actualidad, los dos bares que colman uno de los flancos del entrante de la Alameda nos refrescan el momento en que vivimos, con los veladores ocupando el suelo, repletos ante el partido frente al televisor de la pared de fuera, y mucha gente, la mayoría de tránsito, entre los que no faltan los que piden limosna y cigarros. Aún así, hay algunos momentos en que ese hueco, ese rincón que marca la frontera, parece estar detenido en el tiempo, en una crónica de la Alameda.




CRÓNICAS DE LA ALAMEDA DESAPARECIDA ( 1 )

Si tuviéramos que escribir un recopilatorio sobre la vida cotidiana de la Alameda de Hércules desde, cuando menos, el comienzo de la década de los sesenta hasta principios de los noventa, que es el período que principalmente abarca el objeto de este blog, habría material para escribir un enorme vademecum. Labor casi imposible de realizar. Pese a los inconvenientes, hace dos años que publicamos un recopilatorio que expusimos en este portal con una primera parte sobre ello:


Desde aquel tiempo hasta hoy, hemos seguido haciendo acopio de materia como para continuar la obra sobre aquella Alameda, la cual consideramos nunca volvió a ser la misma de la de antes; esa globalización que ahora se acepta y de la que apenas se habla, que acabó por matar aquel "gusanillo de la tranquilidad" que tuvo Sevilla hasta hará poco más de dos décadas. Ahora, un sinfin de rostros de cualquier lugar, a cualquier hora, ocupan el protagonismo de ese espacio conocido por la Alameda de Hércules. Camino, estorbado entre la gente que en todos los sentidos cruzan el bulevar. Las calles adyacentes se hacinan de coches, motos y bicicletas. Por fin, encuentro un espacio para el asiento, enciendo un cigarrillo y, expuesto a que los desconocidos irrumpan mi rincón de paz pidiéndome tabaco, descanso la mirada más allá de la Casa de las Sirenas....

Es la confluencia de la esquina de la calle Lumbreras y Alameda ( ahora Mastín ), donde se ubica ese mamotreto de edificio, la Jefatura de Policía, hombre. En el 2006 lo colocaron para rellenar un solar que durante muchos años careció de una utilidad concreta pero que sirvió para todo. Hablamos de un espacio que a partir de finales del siglo XIX albergó también otra Comisaría - Cuartel. En los primeros días de la Guerra Civil, un bando de Queipo de Llano instó a los sevillanos a depositar sus armas en aquel edificio. Parece ser que la Alameda de Hércules, en sí no fue un foco muy importante de resistencia ante los sublevados, sobre todo si lo comparamos con la cercana zona de San Julián o el Pumarejo, por poner un ejemplo. Sin embargo, en los primeros días del Alzamiento, las tropas republicanas intentaron resistir a los nacionales de manera infructuosa, en aquel Cuartel de la Guardia de Asalto.   

No obstante, la Alameda, que casi siempre había sido un espacio deprimido y obrero, a tenor de su amplitud sirvió de plataforma aglutinadora de la masa social que protestaba. Abajo, dos manifestaciones, en 1915 y 1922. Fuente de prensa: periódico "Mundo Gráfico": 


Un vecino de la Alameda, Antonio Fernández García, recordaba hace años que "el antiguo Cuartel de la Policía Armada tenía un edificio de dos plantas, esquina a la calle Lumbreras, perfectamente en línea con el resto de las aceras de ambos lados, más un adosado a dos aguas de un techo, propio de un garaje, con una salida trasera a la calle Juan de Oviedo, que casi lindaba con el Corral de Esquivel". La siguiente imagen que podría tener medio siglo, nos enseña el edificio por la entrada principal Lumbreras - Alameda:
En la Postguerra, la Alameda de Hércules pasó una etapa de decadencia. Pero el Cuartel continuó ubicado en aquel sitio estratégico, controlando asuntos como la prostitución y la delincuencia. Abajo, vemos una fotografía aérea que muestra la alineación del Cuartel, Corral de Esquivel y Casa de Las Sirenas (aún con muchos elementos conservados), en el año 1944:

En 1965-66, la nueva Comisaría de Policía de la Gavidia - Concordia, pasó a sustituir las funciones del singular edificio de la Alameda; sin embargo, posteriormente, el viejo Cuartel se utilizó para albergar a familias humildes que esperaban la inminente ocupación de las recientes viviendas del Polígono Norte, hasta que se comenzó a demolir el 30 de noviembre de 1973:
En el resto de la década de los 70 y hasta casi mediados de los 80, el solar resultante del derribo del Cuartel sirvió para usos diversos, pero principalmente valió como almacén y venta de material sobrante y de chatarra. La siguiente visión cenital nos enseña -enmarcado en rojo- el estado en que se encontraba el resto del edificio, del que sólo se conservaba la tapia del perímetro y el Corral de Esquivel junto a la construcción donde se encontraba el concesionario de Automóviles Maraver. También es visible el solar que luego fue ocupado por parte del número 11 de la calle Becas. La fotografía pertenece al mes de agosto del año 1982:  
Sobre 1985 u 86, el solar en cuestión pasó a ser utilizado como campo de deportes preeminentemente, adecentandose las tapias y estableciendose varias pistas de futbito ( clickear en la imagen para ampliarla, se ven las porterías ). Algunos institutos y colegios cercanos al lugar, como el del conocido entonces Centro de Estudios Julio César, llegó a usar las instalaciones para juegos. La perspectiva nos expone un descampado de albero a todo color en septiembre del 85, el Corral de Esquivel, y, de nuevo, La Casa de Las Sirenas en la situación de abandono en que habitualmente se encontraba. Y más abajo, la entrada al recinto, ya en 1990:

Tras servir como lugar de salida de Reyes Magos y otros peculiares menesteres, este viejo paquete de suelo volvió a encontrarse con su antiguo destino: el de Comisaría, algo que se cristalizó en 2006. Era la puntilla que casi finiquitaba los restos evocadores de una antigua Alameda que no volverá: la del Rey de los Caramelos, el kiosko de los anticonceptivos prohibidos, o el Corral de Esquivel con aquel travesti sentado en la puerta, muy cerquita del antiguo cuartel. Pero todas esas cosas han pasado a ser parte de historias que sucedieron hace años y que habrá tiempo para contarlas en tu portal de sevilladesaparecida.com.

LA ALAMEDA DESAPARECIDA: DE LA CONGA HASTA EL CASINO

Nos contaba José Ramos Chaves que la acera de la Alameda de Hércules que va desde lo que fue la antigua Comisaría de la Policía ( ubicada donde se encuentra la actual y sobre la que dedicamos un reportaje en este blog ), formó parte durante muchos años de la vida que existió en aquella Alameda y que a partir de los años del desarrollismo en nuestro país comenzaba a languidecer. Claro que, en esta ocasión hablaremos de aquel tramo que , comenzando en la calle Arias Montano terminaba en el viejo Casino Ferroviario: un espacio no muy extenso, donde se condensaba un sector importantísimo para lo que fue el desarrollo de un estilo de vida perdido prácticamente desde hace décadas. 

SALÓN DE FIESTAS ZAPICO / LA CONGA

Fue allá por el año 1986 cuando, tras salir del Holiday con un conocido de la discoteca, decidí por primera vez aventurarme por aquellas entonces sórdidas calles de la Alameda de Hércules, pegadas a aquella abandonada mansión de las Sirenas. Con 18 años y, posíblemente, impulsado por la curiosidad, fue la primera vez que conocí de noche la calle Leonor Dávalos. Pudo haber sido un lunes o un martes, la oscuridad reinaba sobre los recovecos de la despoblada Alameda, alumbrada por las tenues y amarillentos reflejos de las farolas que, a media luz, proporcionaban, ante el silencio del tráfico y falta de otros luminosos publicitarios, las únicas guías de nuestros ojos. Ni un alma en la calle. Accediendo por el cortísimo tramo de Arias Montano, nada más entrar en Leonor Dávalos, al girar la cabeza hacia la derecha, algo me llamó levemente la atención: aquello no era otra cosa sino un amplio portalón cerrado y sucio, descuidado. Aquí terminaría un cortísimo relato que concluye con la casual visión de lo que fue la entrada del salón Zapico, o lo que fue lo mismo, pero también con otro nombre: el cabaret la Conga, que llevaba cerrado desde 1977.

Adquirida por José Martínez Quijano, propietario del también desaparecido ilustre bar de toreros "Los Tres Reyes", la Sala Zapico nos reporta informaciones sobre su existencia desde 1919 como salón de baile, incluyendo flamenco. Cierto es que, por entonces, la Alameda fue un lugar mucho más acogedor hasta que comenzó a dejar de serlo paulatinamente, a partir de la Postguerra. Antonio Burgos menciona un viejo Zapico ocupando lo que fue la Sala de Fiestas el Cisne, al lado del Cine Trajano. No obstante, desde los años 20 tenemos noticias del Zapico ubicado en la calle Leonor Dávalos 17.

En aquel salón actuaron primeras filas del flamenco, como fueron la Malena, Carmen de la Rosa Heredia, Angelita Fernández, etc. Aunque era propiamente un cabaret / baile, no un lugar para espectáculos flamencos. En 1971 pasó a denominarse Conga, viendo pasar entre sus viejas paredes lo más mundano de Alameda y alrededores durante años.


Abajo, Alameda de Hércules en 1982. Ni siquiera la participación de Sevilla en el Mundial de Fútbol de España, pareció afectar al entorno, el cual seguía prácticamente igual que en las décadas anteriores. Una Alameda vacía, repleta de lugares recónditos. 1, Conga; 2, Casa de las Sirenas; 3, Boca del proyecto del Metro; 4, Calle Leonor Dávalos.

Ampliación de la imagen anterior, orientada a la calle Leonor Dávalos y la Conga, cerrada. A su derecha, la Casa de las Sirenas, totalmente en ruinas y en su parte trasera, en Jesús del Gran Poder, asoma el caserío donde se hallaba el cine de verano Ideal. En el tramo existente entre Arias Montano - Alameda de Hércules - Urraca Osorio, se aprecia perfectamente el solar que ocupó una de las casas más antiguas de la zona, que pudo haber pertenecido a la creación de la misma Leonor Dávalos en torno a 1860.  Aquel terreno se mantuvo desde mediados de los 70 hasta principios de los 90, dando lugar que se pudiera observar la entrada de la desaparecida Conga. 


La siguiente perspectiva es de 1985, tomada sólo cuatro años después de la anterior imagen. El tiempo parece haberse detenido. 1, calle Alameda de Hércules; 2, calle Leonor Dávalos; 3, Conga; 4, calle Arias Montano; 5; Casa de las Sirenas en ruinas.


BAR CASABLANCA

En la Alameda de Hércules, en 1940, Valentín Casablanca adquirió por traspaso la vivienda que transformó en un bar, ocupando entonces el número 22 en el conocido bulevar sevillano.  En 1964 sabíamos que el local estuvo inscrito en el "Club Cruzcampo", habiendo recibido entradas gratuitas para ver un partido de la Selección Española en Nervión.

El local era de planta trapezoidal, con un sólo acceso y mostrador para clientes. Este bar tradicional conoció la Alameda de la Posguerra, viviendo los últimos estertores de aquel espacio donde habitó el flamenco, habida cuenta su cercanía a los bares La Sacristía y Parrita. Supo los años del desarrollismo, así como los 70, 80 y parte de los 90, décadas en que sobresalió el abandono de la zona, que comenzó a ser conocida por la proliferación generalizada de la prostitución y la inseguridad, pero que hoy en día, al menos para los nostálgicos ya metidos en los cuarenta años de edad o incluso más, puede ofrecer un recuerdo de la infancia o de la adolescencia bajo la perspectiva de un panorama tradicional perdido.


LA SACRISTÍA Y CASA PARRITA

Otros de los establecimientos emblemáticos que sobresalieron en aquella Alameda de fiestas flamencas. Lugares en los que despuntaron muchísimas gargantas del cante jondo sevillano. Sitios de los que hablaron Antonio Mairena, Caracol, Chocolate, el Tarta, Niño Gloria, el Pali, , la Gamba, etc. La Sacristía, al cabo de los años pasó a ser una carpintería, mientras que Casa Parrita es la actual Casa Paco, pegada a la Sacristía. La primera imagen de abajo, de 1978, presenta la esquina de Santa Ana-Alameda, con la carpintería a la izquierda ( por la que se accedía también por la primera de las dos calles ), mientras que a su lado derecho, el Bar Casablanca y Parrita; porque la siguiente vista, tomada en 1965, nos muestra el viejo kiosko de chucherías en la acera de enfrente -1- ( del cual hablaremos seguidamente ) y La Sacristía - 3 -  ( donde todavía se conserva la antigua placa del nomenclátor  - 2 - ), junto al Bar Casablanca - 4 -  y a Parrita - 5 -.



DESDE SANTA ANA HASTA EL CASINO FERROVIARIO

La configuración del tramo que recorre la Alameda, empezando por la esquina de Santa Ana, al otro lado de la Sacristía, finalizando en el viejo Casino Ferroviario, es, salvo este último edificio, un espacio de más o menos reciente construcción, puesto que en la segunda mitad de la década de 1970 fue demolido todo un paquete de casas cuya antiguedad podría fecharse en la época del proyecto de Balbino Marrón ( 1857-1870 ). 

Lo cierto es que en aquella hila de casas hubo lugares que tuvieron una función tradicional, quizá poco conocida y casi nada valorada para muchos historiadores de temas sevillanos, más bien dados a fijarse en lo más llamativo. Los tres sitios que rescatamos, son: El kiosko de la esquina de Santa Ana, la tienda de bicicletas de José Blanco y el Casino Ferroviario.

En primer término, imagen cenital de 1943. Vemos una Alameda en la que se distingue una de las secciones en que se dividió el rectángulo para favorecer al tráfico, a partir del Plan de 1937: 1) Edificio frente a Santa Ana donde estaba el puestecillo, 2) Ubicación del taller de José Blanco, en el retranqueo formado tras el edificio de techumbre a dos aguas, y 3) Casino Ferroviario. Por último, casi abajo del todo de la foto, aparecen finas las líneas del tranvía, el cual no atravesaba la Alameda por la parte de la acera izquierda, pero sí frente a los Hércules:


Sobre el kiosko de la esquina a Santa Ana no hemos averiguado nada acerca de quien lo regentaba . Al fondo, a la izquierda, el Casino y el retranqueo de la calle. La imagen raya lo pintoresco, lo costumbrista:

Abajo, fachada frontal de las viviendas la Alameda, retranqueadas principalmente ante el saliente del Casino Ferroviario, en la arriada de 1948. En el número 11, taller de bicicletas de José Blanco, sabiendo de la existencia de su establecimiento desde los años 40, y que según nos contaba José Ramos Chaves, también alquilaba carrillos de mano, muy utiles entonces para transportar enseres de mudanzas. En aquel número, tenía su vivienda el pintor gaditano Francisco Muñoz. Por último, en la casa de la izquierda ( nº 10 ), de inestimable valor artístico, fue donde vivieron la solicitada matrona Carmen Rodríguez Camacho y Eusebio Linares y sus ocho hijos.


Finalizamos con la reseña del Centro Cultural Ferroviario, edificio fechado en 1900 según la Agencia Catastral, ya mencionado en el primero de los reportajes que publicamos sobre la Alameda de Hércules. Lugar utilizado por el gobierno de Queipo de Llano durante la Guerra Civil, como espacio para conferencias culturales, aunque en cuyo interior, arriba del bar del fondo, se establecían timbas de póker, por entonces prohibidas. El Casino en los 60 y 70.....las pavías que traía el Jeromo,  el Pirata, el guardacoches hermano del Eduardo....Con cariño, nostalgia y respeto, le dedico este sencillo homenaje a todos ellos y muchos más que conocí, personas autóctonas, genuinamente sevillanas, de un mundo pintoresco y olvidado en la noche de los tiempos.


Con este documento, finalizamos, creemos, un digno trabajo dedicado a la parte que nos faltaba de la acera occidental de la Alameda, espacio sobre el que seguiremos investigando y ahondando en su aprendizaje y divulgación, sin importar el tiempo que nos lleve en su elaboración; por supuesto, buscando la originalidad.