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viernes, 13 de octubre de 2017

EL BETIS, ENTRE TRANVÍAS Y AUTOBUSES

En nuestra Sevilla Perdida, hemos incluído también el deporte como otro elemento a investigar dentro de lo que es la sociología sevillana; para ello, de momento, esta web alarga sus raíces hasta los años 40 y 50 de nuestra ciudad. Llama poderosamente la atención una época futbolística, encuadrada dentro de la vida del Real Betis Balompié, cuando el equipo sevillano verdiblanco militaba por la Tercera División del fútbol español, tras haber conseguido la gloria a mediados de los años treinta, tras la Guerra Civil vivir los años más negros y difíciles de su historia; período este que significó un proceso agónico que pudo terminar en la desaparición de la entidad bética.


Hablamos, por supuesto, de una Sevilla mucho más pequeña y con menos población, sumándole a todo esto una enorme falta de medios de transporte dispuestos por el Ayuntamiento. Heliópolis  ( actual Villamarín), el Estadio donde jugaba el  Real Betis Balompié, fue durante aquellos años un destino francamente difícil para aquellos aficionados que los domingos pretendían acudir a su cita bética, por supuesto, en Tercera División.

En primer lugar, habría que hablar de los tranvías. Edificada en 1928 ante la Exposición Iberoamericana, la barriada de Heliópolis se nutría de dos líneas tranviarias que a su vez cubrían el sector sur: la primera iba desde Pasarla hasta Enramadilla, siguiendo desde allí por la Avenida de la Borbolla hasta Eritaña y Guadaira. Dicha línea se realizó entre 1911 y 1924, coincidiendo con la edificación de El Porvenir. Otra  línea, desde la Glorieta del Cid hasta directamente Heliópolis, establecida en 1944 (Fuente Archivo Municipal Histórico: Tranvías, informe sobre el inventario..." 1949 ; Sevilla, Centralidad Regional y Organización interna de su espacio urbano, por Antonio González Dorado, Área de Cultura y Fiestas Mayores. Ayuntamiento de Sevilla). Desde 1943 el Betis inició un corto y difícil peregrinaje por la 2ª División que culminó cuatro años después con el descenso a la siguiente Categoría del fútbol español. Habría que matizar que aquellas dos líneas regulares aún no eran reforzadas los días de partido, por lo que las dificultades sufridas por la afición verdiblanca para acudir a ver a su equipo, eran patentes; sumando la particularidad de la existencia de una sóla línea, como hemos especificado, hasta 1944.

La imagen de abajo, perteneciente a la Asociación del Foro de Heliópolis, aparece fechada en 1945, coincidiendo con el reciente establecimiento de la línea 24. Salvo excepciones, aún no había establecido un refuerzo de tranvías para ver los partidos.




No obstante, durante la Temporada 49-50 sí hemos hallado algunas fuentes que nos indican que el 23 de octubre de 1949, la Delegación de Policía Urbana, anunciaba en “El Correo de Andalucía” que “además del servicio extraordinario de tranvías y con el fin de facilitar el acceso al público al campo del Estadio de Heliópolis, se establecerá a partir de las 3’15 (15’15) de la tarde de hoy un servicio de autobuses que saldrán cada diez minutos de la Plaza de Falange Española, sin paradas intermedias. El precio del billete será de 0’70 pta”. De aquel servicio “especial” sólo encontramos algunos partidos de la Temporada en cuestión. De todas formas, el hecho de no haber existido una línea continua hacia Heliópolis, -si bien el local social verdiblanco estaba siempre en el centro de la ciudad, por aquello de obtener carnets, abonos y entradas- sí podía ser un obstáculo importantísimo para el traslado desde otras partes de la ciudad a los jugadores para que acudieran a los entrenamientos cotidianos, canteranos (recuerden que la cantera bética se rehabilita en 1948), así como a un público que pudiera entrar en el estadio a ver y a animar a sus jugadores.


A vueltas con los tranvías, los problemas con dicho servicio relacionados con los partidos venían desde antes. Hemos hallado una crónica de la revista deportiva Trofeo, en concreto el número 21, perteneciente al 13 de enero de 1949. Relacionado con el Betis-Larache jugado el día 9 de aquel mes: “Lluvia pertinaz, frío y un viento que no amainó ni un instante constituyeron el fondo del encuentro. Sumadas a estas molestias la lejanía del Estadio y el pésimo servicio de tranvías, era lógico que el partido se disputara casi en familia”. ¿ Por qué esos problemas de la línea de Heliópolis ? ¿no jugaba el Betis aquel día un partido de Liga? Al parecer, las dos primeras temporadas del Betis en la Tercera División, las 47-48 y 48-49, debieron ser insufribles para el aficionado verdiblanco, en lo referente al poder asistir sin complicaciones de transporte al recinto heliopolitano. La siguiente imagen. extraída del Foro de Heliópolis, nos enseña un tranvía de 1948:


Terminamos los “cuentos” sobre la tardanza de los tranvías mediante un corto artículo de César del Arco, escrito en su sección “Ecos de la calle”, incluida en El Correo de Andalucía del 3 de enero de 1950: “Naturalmente, fue el tranvía de Heliópolis, que invierte mediodía desde la avenida, frente a la Casa Lonja, a la plaza del barrio". De estas informaciones se colige que el problema de los tranvías no era un asunto puntual, sino crónico.

Acerca del servicio de autobuses, sabemos a través de una nota de “El Correo de Andalucía” del 19 de abril de 1953, que “El servicio de autobuses a Heliópolis funcionará como de costumbre para facilitar el traslado de los aficionados”. En concreto se utilizaban cada día de partido entre 20 y 26 coches. No hemos hallado informaciones anteriores acerca de autobuses regulares habilitados con destino a partidos de Heliópolis, y nos preguntamos por qué fue a partir de aquel 1953, cuando a la línea regular (ya desde 1952) se sumaron los autobuses especiales continuos para los partidos:


Las medidas de la Delegación de Transportes parecían acertadas, sin embargo, hasta 1952 (¿por qué no antes?) habían pasado años en que se perdía una posibilidad de llevar más béticos al Estadio en los partidos, e inclusive a los deportistas de las categorías inferiores para que utilizasen el terreno de juego para poder entrenar.

Por todo, en la memoria de muchos antiguos aficionados béticos quedan aquellos tiempos, en los que los avatares de unían unos a otros; los momentos en que aquellas dificultades dieron, posiblemente, lugar al nacimiento del Manque Pierda.

A la memoria de Antonio Picchi Castro y de Alfonso Jaramillo González.

MARQUÉS DE CONTADERO: LAS ÚLTIMAS GRADAS DE PIEDRA

La Historia del fútbol modesto sevillano, partiendo desde la Posguerra hasta nuestros días, está repleta de distintos campos de fútbol; muchos desaparecieron, otros son más actuales, pero, a decir verdad, cuando menos, podemos contar con la mano aquellos terrenos que todavía sobreviven, cuando menos desde los años 60 hasta nuestros días, ya que anterior a esta década no queda nada. Hace poco, comenzamos los reportajes sobre los distintos recintos balompédicos reseñando lo que fue el desaparecido campo que se hallaba en Felipe II, sobre finales de los 40 y principios de los 50; luego, dedicamos un espacio al CD Puerto y a su Estadio de la Victoria. En esta ocasión vamos a dedicar nuestro espacio a los campos de Marqués del Contadero, lugar histórico y existente dentro del contexto del panorama futbolístico local, casi el último superviviente.

La calle Francisco Buendía, la Ronda del Tamarguillo a la altura del Cerro del Águila, Piscinas Sevilla junto al Centro Deportivo Antonio Puerta, mas las instalaciones de la Delegación de Educación y el I.E.S. Ciudad Jardín (comunicando ambas con el antiguo Matadero), delimitan la ubicación de los campos de fútbol de Marqués del Contadero.

En 1957 comenzaron las obras de Piscinas Sevilla, instalación en un principio conocida como la "Piscina de Ciudad Jardín", inaugurada en 1958 en su fase principal. El artífice de la obras no fue otro sino Jerónimo Domínguez de Pérez y Vargas (1897-1966), conocido como Marqués del Contadero, alcalde de la ciudad entre 1952 y 1959. Durante su mandato se trabajó acertadamente en la solución de asuntos importantes como los ensanches, la traída de agua o los servicios de autobuses. Y el tema de los deportes no quedaría en saco roto, conociendo más aún que este alcalde también llegó a presidir a los dos primeros clubes sevillanos, R.Betis y Sevilla FC.


La imperante necesidad de recintos de fútbol en la ciudad sirvió para que, paralelo a las instalaciones de Piscinas Sevilla (que ya disponían de un campo) se construyeran los de Marqués de Contadero, bautizados bajo esa denominación una vez fallecido el egregio alcalde. El 23 de octubre de 1966 se procedió a la inauguración de unos terrenos que servirían para las categorías locales y juveniles. El acto se coronó con un partido entre el San Benito A.C. y el Estrella Ciudad Jardín:




La siguiente panorámica área, de 1969, nos muestra la configuración original de los campos de Marqués del Contadero. El campo situado a la izquierda, aún se hallaba en paralelo al principal hasta que en la remodelación de 1976 se cambió de orientación. Tampoco estaban ni la casilla central ni las torres de iluminación, colocadas en ese mismo año:


Tanto la competición Local como la Local Juvenil tuvieron cabida en aquellos primeros años de las instalaciones, desfilando clubes como Betis Feria, Corral CD, Rasa CF, CD San Gonzalo, Triaca CF, Guardia de Franco J.D., Revilla CF, CD Bellavista, CD Diablos Rojos, At. San Benito, Bodega Hijón CF ( actual Triana CF), CD Esperanza de Triana, AD Tiro Línea, Torreblanca CF,CD Estrella Paz, o CD Alianza.
Obviamente, la Federación también designaba otros campos como el de la RENFE, San Juan Bosco, Tablada, Altair, Portaceli o el de la misma Piscina Sevilla para que el fútbol modesto se desenvolviera en aquellas jornadas de domingo por la mañana.

En 1975 se dio un paso adelante para la modernización de los dos Campos de Marqués del Contadero, incluyendo nuevos vestuarios y gradas, duchas, casetas para los equipos arbitrales, etc. El Correo de Andalucía se hizo eco de la inminente noticia mediante la publicación de un excelente reportaje, que sería refrendado el 28 de junio de 1975:



Pero las instalaciones de Contadero (junto a Piscinas Sevilla) también sirvieron en su momento como lugar de entrenamiento de categorías inferiores del Real Betis Balompié. Inclusive, también se cita la participación del primer filial verdiblanco actuando como local durante algunas temporadas. Eran los tiempos de trofeos como la Copa Delegación y la Copa Primavera, así como el Trofeo que se dirimía entre los Campeones de las categorías regionales de aficionados, por mencionar algunos torneos. Abajo, escena del Betis Deportivo-Cacereño jugado en 1977:



Entrados los años 80, en pleno debate sobre la necesidad del establecimiento de nuevas instalaciones futbolísticas, se gestionó la venta de los campos al Ayuntamiento - Junta de Andalucía, siempre a cambio del mantenimiento de las mismas, las cuales comenzaban a mostrarse insuficientes. Sin embargo se vivieron buenos momentos como los de 1995, cuando la SD Triaca CF celebró diversos partidos de fútbol en categorías Senior y Cadetes, en el Contadero, conmemorando su 75º Aniversario. A su par, los campos seguían sirviendo como espacio como pruebas para árbitros o la preparación de los futuros entrenadores en sus aulas gracias a la intervención del CEDIFA. Vemos, en primer término, un equipo del AA.AA. Colspe; y en la segunda imagen , una promoción de 2001 en la que figuran algunos rostros conocidos del balompié sevillano:






A finales de 2010, la Junta de Andalucía optó por cerrar las instalaciones: continuos desarreglos en los vestuarios y el alumbrado, la deficiente infraestructura, así como el terreno de albero, ante otros centros más preparados ( entre los que se encontraban las mismas Piscinas Sevilla, Amate o Hytasa ), precipitaron el abandono del Contadero, temiendose por su desaparición.


Sin embargo, la solución ya está puesta en marcha mediante una reforma integral de lo que será la nueva Escuela Deportiva Marqués del Contadero: Por una parte, en el terreno más pequeño y en la superfice anexa se proyecta un campo de futbito y otro de fútbol playa, mientras que el campo mayor recibirá también su consiguiente limpieza y adecentamiento, reparando y pintando el graderío, sopesándose la opción de sembrar césped natural. Los vestuarios también serán reformados; todo ello, sin perder su identidad. Lo importante de todo esto, es que las obras han empezado, nada más que hay que pasarse por allí para comprobarlo. Abajo, imagenes recientes del estado de algunas zonas de los campos:



Los campos del Marqués de Contadero, son un bien que debe conservarse, no sólo por su consabida utilidad, sino también por el mantenimiento de una tradición que lleva casi cincuenta años al servicio del fútbol base y modesto de Sevilla. Desde 1966, nada más y nada menos.






EL CLUB DEPORIVO PUERTO, DESAPARECIDO Y GERMEN DEL SEVILLA ATLÉTICO

El fútbol sevillano fue construido por muchísimos clubes que tuvieron su protagonismo a lo largo de momentos de la historia o el Recreativo Su Eminencia



Sevilla suele poseer un fuerte sabor bipolar en lo futbolístico, de ahí la importancia de nuestros dos primeros clubes. A estos factores habría que unir también el uso de la superficie de la ciudad -sobre todo extramuros, a partir de los años 50 -, hasta ir cerrando sus espacios libres y abandonados; superficies que eran utilizadas en muchos casos para la práctica del balompié de numerosos equipos que nacían: en un principio, Prado de San Sebastián, Plaza de España, etc; luego, a partir de los años 20 más o menos y hasta nuestros días, Triana, Barqueta, Nervión, Heliópolis, Tiro de Línea, Bachillera, Felipe II, Juncal....

La cuestión es que conforme se iban trazando planes de ampliación y remodelación de la ciudad (habitualmente parciales), se continuaba construyendo y urbanizando, pero el paso de los años dejó hasta principios del siglo XXI incólume algunos sectores, como por ejemplo el "Campo del Puerto". "¿ De quién ?", preguntarían muchísimos sevillanos de generaciones relativamente recientes. La respuesta sería: "el Campo de fútbol donde jugó un equipo sevillano desde 1950 hasta 1960". Efectivamente, el Club Deportivo Puerto fue uno de aquellos grandes modestos del balompié local que llegó a jugar en 3ª División y que a punto estuvo de ascender de categoría en los breves años de su existencia. 

Administrado por la Junta de Obras del Puerto, el equipo portuario pronto se hizo popular, creándo el Trofeo Torre del Oro, que consiguió ganar en alguna que otra ocasión de sus siete ediciones, junto a equipos como la Agrupación del Museo, Sevilla FC y Real Betis Balompié.


En la Temporada 1954-55 se clasificó en el primer lugar del CAMPEONATO DE ANDALUCÍA, teniendo como  entrenador a Pepe Valera y principales jugadores a Nacho, Vázquez, Blázquez, Martín, Antras, Lacristo, Borrego, Pandelet, Casero, Basilio, Eugenio. Posteriormente, se mantuvo en 3ª División desde 1955 hasta 1960, entrenado por hombres como Carlos Galbis, el mismo Pepe Valera o Guillermo Campanal. Abajo, la plantilla posa ante la prensa en un estadio repleto de público. En ese grupo, segundo de los agachados por la izquierda, podemos ver a Isidro Sánchez, que ficharía poco después por el Real Betis Balompié, mientras que el tercero de pié, también a la izquierda, es Martínez Oliva, central que pasaría a jugar en equipos como el Jaén, Córdoba, Hércules y Recreativo de Huelva, a quien presidió en la segunda mitad de los años 70:



Abajo, Eugenio Díaz, un excelente extremo izquierdo que tras pasar por el CD Puerto fichó por el Córdoba CF, llegando a jugar con los cordobeses en la Segunda División en los años 50 para finalmente regresar:
Una alineación del Club Deportivo Puerto en la segunda mitad de los años 50. El uniforme, camisa amarilla con franja horizontal azul marino (aunque algunas fuentes también citan alternancia con el negro) y calzón de ese mismo color. El portero de las rodilleras es Burger, de ascendencia germana y que llegó a pertenecer a la disciplina del Sevilla FC y al CD Utrera, entre otros equipos; mientras que el segundo agachado por la izquierda es Borrego, que jugó tanto en Betis como Sevilla. El terreno de juego da la impresión que es los Salesianos de Triana:



Arriba, el capitán del CD Puerto, Zamorita, junto a su homónimo del Jerez Industrial. Corría la Temporada 59-60 y los portuarios fueron subcampeones del Grupo XII de Tercera División, sin perder ningún partido en la Victoria. En la Fase de Ascenso a Segunda División fue eliminado por el Algeciras CF, quien ganó por 3-1 en su terreno e igualó a cero en Sevilla. A continuación, una entrada de asiento para la Tribuna. Nos hallamos ante un club perfectamente organizado y que no escatimaba ni del color:

Para la Temporada 1960-61 la filialidad continuada desde 1958 entre Club Deportivo Puerto y Sevilla FC dio lugar a que el club de Nervión cambiara el nombre de los portuarios como Sevilla Atlético Club. No obstante, en mayo de 1960 aún se conservaba la antigua denominación, disputando el Trofeo Sánchez-Pizjuán, con Guillermo Campanal como entrenador y una plantilla donde destacarían jugadores como Carmet ( juveniles del Sevilla FC y más adelante portero del Betis), Luque, Moya o Idígoras, siendo estos tres últimos los que llegaron a jugar con el primer equipo del Sevilla FC.

El Club Deportivo Puerto jugaba sus partidos en el Estadio de la Victoria. Aquel recinto estaba ubicado entre el principio de la Avenida de la Raza (frente a las naves del puerto), la Avenida de Bonanza y la calle Lorenzo de Sepúlveda, detrás del edificio El Cano. Para que se hagan una idea más visual vamos a ofrecer a continuación varias imágenes abajo: La primera de ellas, en el plano de Sevilla de 1993, hace veinte años, cuando parte de la configuración principal estructural de la ciudad cara a la Expo, muy parecida a la actual, ya se había realizado. Afortunadamente, la "arrasadora" muestra universal no tocó el Estadio de la Victoria:


Imagen segunda: excelente vista del Estadio de la Victoria, tomada en los años cincuenta. Vemos la escasez de las construcciones de alrededor, con una desangelada y casi vacía Avenida de la Palmera, pero con las instalaciones repletas de público:
Pero la siguiente perspectiva es nada menos que una fotografía cenital del Archivo Fotogramétrico de la Junta de Andalucía, tomada en 1979. Más abajo, una toma similar actual, desde Google Maps. No parece que haya habido muchos cambios en la zona, salvo la sustitución del Estadio por el mamotreto del Seminario:



El recinto de la Victoria contaba con la respetable capacidad para 5.000 espectadores, todos sentados. Se dividía en Tribuna, Preferencia y fondos (o goles). Las siguiente imagen que mostramos, tomada para la Temporada 1957-58 nos enseña la Tribuna Central del Campo, con el entonces reciente edificio El Cano (que sobresale a la derecha), obra del arquitecto José Espiau:



Sin embargo, la trascendencia que el Estadio de la Victoria ha representado para la Historia del Fútbol Español, consistió en que allí se jugó el primer partido de fútbol mediante iluminación eléctrica en nuestro país, concretamente el 4 de julio de 1953 en partido amistoso que sirvió para que se enfrentara el Club Deportivo Puerto contra el Real Betis, quien envió para aquel encuentro un conjunto B. En el anuncio de la directiva portuaria aparece donde estaba la secretaría del club, mientras que en el segundo recorte de prensa, se resume lo que fue aquel partido de fútbol. Pero la cosa no pareció quedar así, sino que dos años después, en 1955, la iluminación de la Victoria siguió siendo pionera, también en partidos oficiales (recorte 3, aportado por Alfonso del Castillo), como el partido disputado el 3 de septiembre de aquel año, ante el Racing Club Portuense:







EL CLUB DEPORTIVO PUERTO TRAS LA ABSORCIÓN POR EL SEVILLA FÚTBOLCLUB

A partir de 1960, podemos decir que, aunque en la Victoria se seguían jugando algunos partidos de fútbol y entrenaban algunos equipos, las instalaciones quedaron en estado progresivo de abandono, y prácticamente hasta 1967 no es cuando se vuelve a refundar el CD Puerto de la mano de antiguos veteranos e hijos de ex-jugadores. Durante algún tiempo, tal vez hasta 1970, el club celebraba sus partidos en un campo que se hallaba delimitado por la misma Avenida de la Raza, Páez de Rivera, Tarfia y Profesor García González, conocido como el "campo de Tarfia". El equipo disputó durante muchos años el Campeonato de Empresas, federado. Los rivales solían ser el C.A.S.A, Uralita, Peiré, Clavel, Bodega Hijón, ABC, etc. Los encuentros se celebraban los domingos a las 10'30.

Abajo, los jugadores del CD Puerto Sanz, Diego Rodríguez y Lelé, actual Presidente y alma mater del club, durante un partido celebrado en el campo de Tarfia. Al fondo,las naves portuarias de la Avenida de La Raza:

A partir de 1970, el equipo gualdinegro volvería al Estadio de la Victoria. No importaba que el césped hubiera dejado de existir, ya que el Club Deportivo Puerto regresaba a sus raíces. En los años setenta la afición por el fútbol modesto continuaba. La fotografía es concretamente de aquel 1970:
En la siguiente formación del Puerto, que podría fecharse en la segunda mitad de los 70, aparece el antiguo jugador bético José Valderas Rumí. Un Puerto con veteranos y noveles. En el Estadio ya no estaban los focos, ni la visera corrediza, y las vallas de abajo habían pasado a ocupar el terreno del Francisco Bono del C.D. Alcalá. Pero seguía jugándose en la Victoria, en esta ocasión con camisetas verdes y pantalón blanco:
17 de febrero de 1985: CD Puerto, 4; Parque, 0. Corrían los 80. Sabor a domingos por la mañana, poca gente, lugares olvidados. Desde la vieja grada de piedra se escuchaban ecos de voces solitarias. Parte del fútbol modesto se daba cita en las abandonadas instalaciones que con el paso del tiempo fueron devoradas. Tras este partido, unas horas después, el tráfico en la Palmera para ver al Betis con el Spórting de Gijón.
A tenor de las fuentes consultadas, parece ser que en 1987 jugó por última vez el CD Puerto en la Victoria, siendo equipos como el Triana CF o el COLSPE quienes pasaron a disputar partidos en el histórico estadio, el cual volvió a quedar si uso durante algún tiempo, porque habíamos topado con la Iglesia; es decir, pronto el nuevo Seminario Metropolitano se edificaría sobre las históricas instalaciones portuarias. De nada sirvieron las protestas de ese reducido grupo de defensores de la conservación del Estadio, y en 1999 se colocó la primera piedra. La imagen de abajo, motivo de tristeza para muchos de nosotros, dice prácticamente todo:
Sin terreno fijo, el Puerto siguió participando cada año en torneos y competiciones diversas. Parece ser que desde finales de los 80 sustituyó su inclusión en el campeonato por empresas por la Liga UFA (Unión de Fútbol Aficionado), fundada en 1987. Desde entonces el equipo aurinegro ha tenido que jugar en muchos terrenos: Almensilla, Piscina de Coria, Carretera de la Exclusa, hasta llegar a establecerse por la Avenida de la Paz, habiendo competido siempre desde su refundación hasta nuestros días.

Desde sevilladesaparecida, seguimos esmerándonos en la difusión de informaciones como siempre dificultosas, laboriosas y originales, orientadas principalmente a la Sevilla cotidiana de a partir de la segunda mitad del pasado siglo hasta 1990. En esta ocasión, los asuntos del fútbol local modesto, en donde seguiremos ahondando.


* Para ver las imagenes más amplias, haz click en ellas.






  

EL CAMPO DE FÚTBOL DE FELIPE II

FÚTBOL DESAPARECIDO: AQUELLOS CAMPOS (I)....

EL CAMPO DE FELIPE II


Excluyendo a Sevilla F.C. y Real Betis Balompié, los dos primeros clubes de fútbol sevillano, sobre los que se ha escrito casi todo, ardua tarea nos propusimos cuando nos dispusimos a realizar reportajes los más esmerados posibles acerca del fútbol modesto sevillano (principalmente desaparecido). Desde la lejanía en el tiempo nos preguntamos cuántos y cuántos campos de fútbol existieron en nuestra ciudad. Hoy en día todo es controlable, tenemos acceso a toda la información, tanto escrita como visual; pero....¿ y antes ? ¿ hace 40, 50, o 60 años ? Evidentemente, mientras más nos alejamos en el tiempo, más difícil se hace hallar datos, hilvanar un hilo y dar forma a un contexto medianamente decente como es el de la existencia, descripción y evolución de aquellos campos dedicados a la práctica del balompié en Sevilla. Para ello, cuando menos, el objetivo de nuestro blog, orientado principalmente a bucear desde a partir más o menos la mitad del Siglo XX hasta 1990, nos acerca y reduce más el pasado; sin embargo, el fútbol modesto casi nunca fue tratado adecuadamente por los medios informativos locales, suponiendo su investigación un proceso complicado, tal como puede resultar el que a continuación iniciamos sobre los distintos terrenos de juego.

En los comienzos del fútbol sevillano la mayoría de los partidos se jugaban principalmente en el Prado de San Sebastián y alrededores. Los campeonatos de Sevilla comenzaron en 1910 y llegaron hasta 1916. La competición Local se formó para cubrir las necesidades recientes debidas a la fundación de nuevos clubes, organizándose la Categoría B en 1928, escalafón siguiente a la Primera Categoría del Campeonato de Andalucía ( desde 1915, donde habitualmente estaban Sevilla FC, R.Betis, Recreativo de Huelva o Español de Cádiz.). En 1929 una serie de clubes locales se asocian para organizar la Tercera Categoría mediante un Subcomité, y en 1932 sabemos que dicha competición ya pertenecía a la Federación Regional Sur. Se había creado la Local, y para que los grupos disputaran sus encuentros se establecían campos de fútbol que se designaban en distintos terrenos, los cuales solían ser conocidos por el nombre del lugar que ocupaban, por su cercanía a alguna industria, etc. El paso del tiempo unido al crecimiento de la ciudad, así como de la utilización de los paquetes de suelo con fines urbanísticos y demás estructuras, fueron causas que hicieron desaparecer aquellos campos, mientras que a la vez fueron surgiendo otros nuevos, en los que seguían participando equipos modestos, unos federados y otros no.


En esta ocasión hablaremos del Campo conocido como el de Felipe II, lugar del que sabemos más bien poco, debido a las escasísimas informaciones que proporcionaban los medios entonces.


Sin extendernos excesivamente en la Historia, los comienzos de la calle del nombre del Campo en cuestión se remontan a 1915 cuando el plan de urbanización proyectó una vía que uniese la Avenida de San Sebastián con los terrenos de la Compañía Catalana de Gas y Electricidad, establecida desde aquel mismo año y que se prolongaba entre las huertas del Rosario, San José y San Sebastián. Hacia 1934 la calle aparecía ocupada hasta la mitad por chalets. En los años 60, como continuación de Felipe II, se abre la vieja carretera hacia la Universidad Laboral, que en 1971 es rotulada como General Merry, que se separaba de la aquella calle mediante un paso a nivel que cortaba la vía del ferrocarril.


Sabemos que a finales de los años 40, en un solar que se hallaba al lado de la Catalana, comunicando directamente a Felipe II, se encontraba el campo de fútbol de dicho nombre. Del terreno de juego tenemos constancia por las noticias que la prensa deportiva ofrecía a partir de finales de los 40, aunque de fechas anteriores no hemos averiguado aún nada, ni siquiera en la Guía Gómez-Zarzuela. A continuación ofrecemos una imagen aérea de la zona tomada entre 1948 y 1949: 1) Campo de fútbol, 2) Catalana de Gas, 3) Vías, 4) Felipe II, 5) Corte. En 1956 se construyó la fábrica de colchones Flex, que permaneció activa hasta 1973, y tras el progresivo abandono fue dinamitada en 1983. La fábrica podríamos situarla a la izquierda del recinto deportivo, pasando la calle Bogotá.


Como decíamos, el Campo de Felipe II era uno de los que la Federación tal vez utilizaba para que se jugaran  partidos, cuando menos, hasta empezada la década de 1950; mientras que, en paralelo, también servía junto con los otros recintos como predio para disputar torneos no oficiales, en los que también intervenían equipos modestos, la mayoría de ellos desaparecidos hace muchos años. Nos consta que dos clubes distintos jugaron allí partidos: el Real Patronato Balompié, que se fundó el 20 de junio de 1950 y que solía ocupar aquel terreno. Aquel equipo estaba formado principalmente por juveniles y contaba con socios, que al parecer eran los mismos que los que tenía el Juventud Balompié, filial del club de Heliópolis y que al parecer también pudo llegar a tener como "campo oficial" el de Felipe II, ya que en 1952, según el "Sevilla, Diario de la tarde" del 8 de julio de aquel año " el campo de Felipe II, en el Porvenir, será acotado para la celebración de partidos". En aquel lugar sabemos que en 1951 la revista del diario "Sevilla...", organizó un trofeo juvenil llamado "Trofeo diario Sevilla", en el que participaron clubes como la UD Arrayán, Santa Cruz CF, La Salle CF, Imagen CF, Racing San Gonzalo, o el CD Méjico que pertenecía también al Porvenir. Abajo, a la izquierda, el CD Méjico; a la derecha, el capitán del Imagen CF recogiendo la copa del diario Sevilla:
Como dijimos al principio, la escasez de información acerca de aquel lugar nos dio pié a que supusiéramos que el terreno quedó en abandono, permaneciendo como un solar. Personas mayores de la zona, recuerdan a duras penas que "allí había un terreno vacío, donde los niños jugaban al fútbol". Abajo, vemos una imagen de 1965, que aunque no lo aclara del todo, no parece que exista allí ningún terreno de juego (2), salvo un descampado, con la todavía Catalana de Gas (1):






El siguiente panorama pertenece a 1977, pudiendo servir a modo de conocimiento de la evolución de parte de la zona. El descampado ya no existe, pues se ha edificado en él la urbanización Parque del Porvenir (1), practicamente finalizada salvo la zona libre de la derecha; calle Bogotá (2); fábrica de colchones Flex (3); calle Felipe II (4), bloques del Patronato Nacional de la Vivienda ( 5-edificados en 1951 en el Tiro de Línea-); calle Jorge Guillén (6).
Y a continuación la imagen actual de donde estaría ubicado el campo de fútbol. A la derecha, los círculos donde se encontraban los orondos depósitos de la Catalana:
Finalizamos el reportaje sobre el Campo de Felipe II,  primero de esta serie que trata sobre los terrenos dedicados a la práctica del fútbol en Sevilla desaparecidos, intentando siempre mantenernos en la originalidad que nos caracteriza; recordando a quienes les interese colaborar, o bien aportando material fotográfico, o bien mediante una entrevista, escriban a beticista96@gmail.com.


   

EL DESAPARECIDO NACIONAL F.C.

FÚTBOL DESAPARECIDO: EL NACIONAL FOOTBALL-CLUB

La Historia del fútbol sevillano dejó en el tiempo numerosos clubes y equipos que desaparecieron. Concretamente, en los primeros años del balompié hispalense llegaron a existir entidades que tuvieron cierta importancia en su momento. En este caso dedicamos un espacio al Nacional FC, una entidad cuya existencia y corta trayectoria se presentan oscuras y muy poco conocidas.

Los datos parecen acercarse a 1918 o 1919 como las fechas de la fundación del club nacionalista. A partir de entonces, entre los limitados espacios dedicados por la prensa al fútbol, es cuando tenemos noticias del Nacional FC. Por supuesto, tampoco parece haber muchas imagenes de aquel equipo, cuyo uniforme era de camisa blanca y pantalón azul marino y cuyo local social estaba establecido en la calle Alhóndiga número 48. 

Sabemos que el Nacional disputó diversos campeonatos de Andalucía, en compañía de clubes como el Recreativo de Huelva, el Español Foot-Ball Club de Cádiz, el Sevilla Foot-Ball Club y el Real Betis Balompié. En concreto, su primera participación en el Campeonato fue en 1920-21, pero la falta de terreno de juego propició la retirada del conjunto albiazul. 

El 1 mayo de 1922, el Nacional FC inauguró su nuevo Campo de fútbol ante el Sevilla FC, quien se impuso por 2 goles a 3. Aquel recinto se hallaba, según la prensa, "....en la barriada del Marqués de Nervión, al final de la calle que lleva este nombre, a la izquierda. Coge usted el tranvía en la Puerta de Carmona o en la de Osario, y por una perra chica lo dejan en la misma esquina de la calle...". Según las fotografías de la época, creemos tal vez haber localizado el campo del Nacional, que nos ha parecido señalar en la imagen de abajo, en la que en primer término observamos la antigua plaza de toros (3), señalado con el 2, ¿ el campo de fútbol ?, y con el 1 la Gran Plaza:


De la Fototeca Municipal extraemos otra vista, en esta ocasión más ampliada, de lo que pudo ser el Campo del Nacional FC. Por la imagen, es de suponer que aunque estaba vallado, carecía de gradas, algo muy típico de la mayoría de los recintos de foot-ball sevillanos de aquellos primeros años de la década de 1920:




El Nacional fue un conjunto del que llegaron a nutrirse los dos primeros equipos sevillanos, aunque más que nada el Betis, quien incorporó a hombres como Estévez, Carrasco, Álvarez, Saldaña, Gildós o el portero Avilés: este último llegó a pertenecer tanto a béticos como a sevillistas. En la imagen de abajo, carnet de jugador del guardameta Avilés, con el correspondiente sello de la Federación Sur de Foot-Ball:

Una de las escasas imágenes del Nacional FC es la que mostramos a continuación. En concreto, pertenece a un partido amistoso celebrado en el mismo campo de este equipo, el 31 de mayo de 1922, ante el Real Betis Balompié, un homenaje para los repatriados de la Guerra de Marruecos. En la fotografía observamos a los dos combinados reunidos:

Sabemos que en 1926, el Nacional FC pasó a jugar en el Campeonato de Primera Categoría, Grupo B; no volviendo a participar jamás en el Campeonato de Andalucía. Sin embargo, en aquella última competición debió enfrentarse a equipos como el trianero Fabié, la Gimnástica de Triana, el Club Deportivo Príncipe, Industria FC, Iberia FC, o la también histórica Agrupación Deportiva Museo. Curiosamente, para aquel año 26, el Nacional se disponía a realizar obras de ampliación en su campo e incluía significados miembros directivos, entre los que se hallaban Manuel Blasco Garzón y Enrique Balbontín de Orta, ex-presidentes del Sevilla FC; mientras que el presidente oficial del club era Carmelo Navarro, ex-jugador nacionalista y bético


Izquierda del todo, Gil Gómez Bajuelo, y a su derecha, Manuel Blasco Garzón. Pese a que el Nacional FC contó con hombres tan destacados en el seno del club, al poco tiempo la entidad dejó de participar en las competiciones futbolísticas. Es de suponer que la economía tendría mucho que ver en ello.

Hasta aquí el primero de los bloques dedicados a los clubes del fútbol sevillano que desaparecieron, pero que contribuyeron al desarrollo y engrandecimiento de nuestro deporte rey desde hace casi cerca de un siglo







RETROSPECTIVA OBRERA DEL REAL BETIS BALOMPIÉ

¿ Fué el Real Betis alguna vez un club obrero ?

Cualquier bético desde la niñez, oyó alguna vez que el equipo de sus amores fue una entidad que, partiendo desde la modestia, se convirtió en grande y popular con el paso de los años. Aún así, el sello de gran parte de su masa social continuó aperteneciendo a clases trabajadoras, humildes y económicamente poco favorecidas. Esta marca comenzó a configurarse a partir de los pocos años de la creación del Club, una vez que los primitivos fundadores, a su vez directivos y también jugadores, en parte procedentes de la prestigiosa Academia Politécnica, empezaban a ser, en su mayoría, sustituídos por otros nuevos, en una situación acorde al nuevo contexto futbolístico local y económico que vivía la Entidad.

Aproximadamente, entre 1913 / 1916 aparecen los primeros recintos vallados ( cuando menos en Sevilla ), lo que conllevó a la aparición del pago por entrada y al aumento de los socios para disfrutar de una localidad. En aquel tiempo, el Betis se establece primero en el Prado de San Sebastián, luego en la Enramadilla y, posteriormente, en el Patronato Obrero: lugares rodeados de fábricas como la Pirotecnia, la de Luca de Tena, la de Gas, o las instalaciones ferroviarias, que proyectaron la afluencia de trabajadores a los sucesivos recintos béticos. De esta forma, la masa social bética impregnó un carácter proletario que trascendió tanto en lo crematístico como en lo deportivo.

Abajo:  1º)  Vista aérea del conjunto industrial de Luca de Tena, figurando a la izquierda el famoso chalet de Las Palmeras,  mientras que en el centro también aparece la entrada al recinto fabril.

2º) Instantánea de un derby jugado el 24 de febrero de 1918 en el terreno de la Enramadilla y que terminó con victoria del Real Betis por 3 a 1 frente al Sevilla FC. En el fondo, perspectiva frontal de la fábrica de losetas de cemento.


Al lado de aquella humilde masa social, un reducido número de militares y pequeños burgueses que, con grandes altibajos económicos sustentarán la base del Club en tiempos donde el foot-ball debía ser amateur, pero que el eterno rival, más preparado económicamente, se llevaba uno tras otro a los futbolistas del Balompié. Aquello sucedió hasta 1925, en que por fin se legalizó el profesionalismo en nuestro país.

En la crónica de El Liberal, del periodista Triquitraque,  ante un partido del Campeonato de Andalucía en 1918, jugado contra el Sevilla con victoria de este por 3-1, reza: "....el equipo de los azules ( color de la camiseta del Real Betis Balompié, que iba alternándose con la verdiblanca ) integrado por obreros, en todos los momentos hacían generosa ofrenda de su corazón....". Unos obreros que por mandato municipal deben trasladarse al campo del Patronato Obrero, terrenos prestados gracias a la mediación del entonces concejal, el intelectual Santiago Montoto de Sedas ( abajo ), siempre sentimentalmente vinculado al Betis, al igual que algún otro personaje bético como fue Carlos Alarcón de la Lastra. 

Existió influencia, indudablemente, pero poca capacidad adquisitiva. Importante testimonio es el que, en una entrevista concedida en 1954 al aficionado Arturo Roldán Tapia, en el Sevilla, diario de la tarde, aporta sobre aquellos primeros momentos ( ampliado abajo ):


El testimonio de Roldán Tapia es, por calificarlo de alguna manera, de "verdad histórica", una huella en la historiografía del Balompié que no se puede negar. Las primera tribuna del Patronato pudo haber sido construida en aquel año de 1918, aunque según investigamos, sobre la existencia de una grada no vemos se menciona hasta 1924, cuando aún no estaba instalado el profesionalismo de forma oficial y se menciona el 5 de septiembre de aquel año " tribunas y gradas de madera ". Por lo demás Tapia confirmó por aquel tiempo, quizás aún en 1924, que los jugadores eran humildes trabajadores.

En el Madrid Sport, el plumilla Marathon, mencionó en 1919, tras otro partido contra el Sevilla FC, un detalle también muy esclarecedor sobre el amateurismo y la vinculación obrera de los jugadores del Real Betis Balompié: 


Es importante recalcar que la competición principal de entonces, cuando menos hasta el inicio de la Liga, fue el Campeonato de Andalucía, iniciado en 1915. Resultaba más que sorprendente el hecho de que el eterno rival, el Sevilla FC, se hacía año tras año con dicho trofeo, un galardón que sólo a los campeones regionales hasta 1925, permitía el acceso a la Copa de España. Por su parte, el Balompié solía ser el sempiterno subcampeón, y tuvo que esperar para participar en dicha competición hasta 1926. Además, la aprobación del profesionalismo, en 1925 -instimos en ello-, evitó que el club de Nervión se siguiera llevando por la cara a los mejores jugadores béticos, integrados habitualmente en las clases obreras de entonces.

Un artículo de Madrid Sport, en concreto del 16-1-1922, nos refrenda de nuevo una estrecha relación entre el mundo proletario y la esencia blanquiverde. Más claro imposible: 

Gil Gómez Bajuelo "Discóbolo", periodista que presidió al Betis en la 22-23, afirmaba la penosa situación económica que sufría la Entidad, reflejándose este hecho en el mal estado de las tablas verdes que cerraban el Patronato.  Esta fotografía del equipo rayado, en 1922, nos enseña los tablones que rodeaban el recinto, mientras que detrás se levantaba la mole de la Fábrica de abonos La Unión Española:


El Club debió carecer de un cuerpo burgués numeroso o suficientemente adinerado dentro de sus socios, puesto que por una causa u otra, para mejorar solía aparecer algún guía, como fue, por ejemplo, Navarro Cáceres ( 1924-25 ), que junto a su directiva, debió o debieron invertir un dineral, pues se reformó y amplió el recinto verdiblanco mediante una inversión sin precedentes. Apostamos poder confirmar esta adjudicación económica, porque al año siguiente, en 1926, una nota del Betis a la prensa apuntaba que su número de socios existente era de ¡ 100 !, suponiendo que entre los mismos se hallarían unos pocos pudientes y muchos de la clase obrera. Ya no estaba Navarro Cáceres  y la estabilidad dependía , posíblemente, de los mecenas:


LA CONTINUIDAD DEL MECENAZGO:  JUGADORES PROFESIONALES, AFICIÓN OBRERA

En 1927, la llegada del famoso torero Ignacio Sánchez Mejías a la presidencia verdiblanca genera una inusitada expectación que, junto a las nuevas y expectaculares reformas del Campo del Patronato nos presenta un Betis con casi cuatro mil socios. A la par, el terreno de juego es reforzado nuevamente por la pared de la tribuna del reciente Club de Tenis Betis, foco de atracción para un sector de la clase alta y media sevillana, que también disfruta como residencia de chalets de El Porvenir, construidos muchos para la Exposición Iberoamericana de 1929, año este en que el diestro sevillano dejaría la presidencia bética, sucediéndose en este puesto burgueses de profesiones liberales que mantendrían, a través de sus gestiones y posiblemente aportaciones, estable al club en la recien inagurada Primera División, aunque la base de la afición debió seguir perteneciendo a la clase trabajadora de la época, tal y como se comprobará más adelante.

En 1933,  el abogado Moreno Sevillano inició un ambicioso proyecto de fichajes que culminaría con la obtención de la Liga en 1935. Sin embargo, una vez finalizado el Campeonato, el mismo jurista bético comentaba que " El agotamiento de la Directiva...." ( según nota de El Correo de Andalucía ) dejó lugar a la entrada de otra nueva. Entendemos que el esfuerzo económico impuesto por los directivos no llegaba a más. A este tenor, el fallecido Alfonso Jaramillo citaba textualmente que " Una vez vi a Moreno Sevillano al poco de ganar la Liga, dispuesto a empeñar una cubertería de plata propia, y me dijo que era porque el Betis necesitaba dinero ". De esa forma, en 1935,  campeones de Liga como Areso y el entrenador Mr. O'Connell se van al Barcelona, Lecue al Madrid, y Timimi también se marcha. Estába claro que los aficionados poco tenían para aportar, y más aún en los tiempos venideros.

La Afición del Balompié festeja un triunfo, en 1928. La mayoría de los socios del Patronato eran humildes y con escasa capacidad adquisitiva, incluyendo también a muchos abonados infantiles. Imagen: manquepierda.com


En 1936, la gestión de una nueva Directiva enlazará de forma definitiva con el sabor a proletariado que el hincha bético evidenciaba, justificando el mismo la casi total falta de medios sustentadores respecto una entidad  que ascendía de forma excesiva el precio de las entradas.  De esta manera, la carta de un aficionado a El Correo de Andalucía del 14 de mayo del 36 nos decía:  ".......Estos abusos hacen mella en la afición, compuesta en su mayoría por empleados modestos y obreros, que en una gran parte, debido a la escasez de trabajo, están a dos y tres días en semana, y la juventud, aficionadísima a este deporte y que, por ser hijos de familia, no disponen más que de las pocas pesetejas que sus padres les dejan para el gasto semanal....". 

 Tras la Guerra Civil, de forma lenta, la sociedad española e hispalense se reorganiza. Son tiempos en que la cantidad de socios, igual que sus aportaciones, aumentarán en jugar un papel fundamental en la vida de los clubes, en que el fútbol pasa a ser definitivamente la casi principal actividad de entretenimiento, popularizándose de forma general a nivel nacional. Pero el Betis seguirá arrastrando esas carencias económicas que lo meterán en una peligrosa espiral, hasta que la llegada de inversiones elevadísimas, acertadas, decididas y desinteresadas, volverán a colocar al club blanquiverde en una posición favorable, que aún así, a lo largo de los años nunca llegó a consolidarse a un nivel parejo en continuidad a otras entidades que gozaron de bases económicas muy elevadas y de también, por qué no decirlo, de una constancia y perseverancia superiores, salvo excepciones, en esos terrenos mencionados.

Hasta aquí, Sevilla Desaparecida  finaliza este ensayo orientativo pero a su vez creemos cercano a lo categórico, muy reforzado también por la tradición social que identificaba en el pasado al Betis con " el equipo de los obreros " y que ha llegado hasta nuestros días como algo secular, conservado en el espíritu de los béticos de toda la vida.